Noticias
históricas del Círculo Católico de Obreros y
Empleados
Solemne
inauguración del Círculo Católico
El acto tuvo lugar el 29 de noviembre de 1914
El Círculo Católico de Obreros y Empleados, que viene
funcionando desde 1907 en nuestra localidad, ya dispone de sede
propia, que se ha costeado con las aportaciones y el trabajo desinteresado
de sus más de 150 socios y con la ayuda de varios préstamos,
destacando el otorgado por Policarpo Cuesta, por valor de 10.000
pesetas. El coste final de la construcción ha ascendido a
20.500 pesetas.
En la villa de Laguna de Duero, arzobispado y provincia de Valladolid,
a veintinueve de noviembre de 1914, Dominica de Adviento, hallándose
ya terminadas las obras del nuevo domicilio social, perteneciente
a la instalación del Círculo Católico de Obreros
y mandadas las invitaciones oficiales y particulares correspondientes,
se procedió a la inauguración solemne de dicho edificio
con su nueva planta, con sujeción a los planos hechos por
el maestro de obras de Valladolid don Modesto Coloma Palencia, en
un solar situado en la calle del Sol, esquina a Tres de Abril, comprado
a don León Acuña Marchena, cuya escritura está
fechada el día doce de enero del referido año ante
el notario de Valladolid Don Luis Ruiz de Huidobro.
Dicho solemnísimo acto de la inauguración tuvo lugar
en forma que a continuación se expresa:
A las nueve y media de la mañana, las campanas de la Iglesia
Parroquial anunciaron al vecindario que era llegada la hora de celebrar
la tan ansiada solemnidad.
A las diez tuvo lugar la celebración de la Santa Misa, celebrada
por el Señor Cura Párroco y Director Espiritual de
la Sociedad, don Alberto Martín García, a la que asistió
gran concurrencia de fieles.
En el evangelio, pronunció un fogoso y elocuente discurso
alusivo al acto el R. P. Sisinio Nevares, jesuita de Valladolid.
Terminada la Misa, el Sr. Director Espiritual dirigió a los
socios algunas palabras, anunciándoles que iba a proceder
a la bendición de la nueva bandera, confeccionada por la
Srta. María García Cuesta de modo admirable y regalada
a la Sociedad.
Verificada dicha bendición en la iglesia parroquial, se organizó
con la nueva bandera al frente la pública y solemne manifestación
religiosa, dirigiéndose a la nueva casa del Círculo
Católico de Obreros, por la Plaza y calle Real y del Sol,
en la forma que dispone el R. romano se hizo solemnemente la bendición
general de dicho suntuoso edificio primero y en particular del salón
de recreo después.
Poco después, y en presencia de multitud de personas entre
las que se hallaban no pocos forasteros, era tremolada la nueva
bandera en el balcón central por el dignísimo Presidente
don Sebastián Gutiérrez Gómez, quien vitoreó
al Circulo Católico de Obreros, siendo contestado por los
circunstantes, verdaderamente emocionados y llenos de un gozo indescriptible.Al
amparo de bombas y cohetes, fue colocada enhiesta en el balcón
central del edificio la referida bandera, donde estuvo ondeando
todo el día, luciendo un hermoso conjunto con las primorosas
colgaduras colocadas tanto en el balcón central como en los
cinco restantes de la fachada principal del edificio. Dichas colgaduras
fueron costeadas por suscripción popular, voluntaria y primorosamente
confeccionadas por las señoritas de la localidad bajo la
dirección de doña Sebastiana Pascual Añíbarro,
esposa del Sr. Presidente.
Verificadas dichas bendiciones por el Sr. Director Espiritual, ayudado
por los Sres. Rdos. P. Nevares y el cura párroco de Boecillo,
se regresó a la Iglesia Parroquial nuevamente, en donde se
cantó por el organista, Don Primitivo Martín González,
un Te Deum en acción de gracias.
Acto continuo, se sirvió en el salón de actos del
nuevo edificio un refresco a todos los socios e invitados y dirigiéndose
con gran entusiasmo a los numerosos concurrentes, el Rdo. P. Nevares,
el Director Espiritual y el Sr. Presidente unas palabras por la
inauguración del Círculo y dando las gracias a todos,
pero de un modo especial a cuantos habían contribuido con
algún donativo o algún servicio personal a la construcción
del nuevo edificio.A las cuatro de la tarde se celebró un
muy concurrido y caluroso meeting de propaganda católica
social en el que pronunciaron fogosos discursos los Sres. Don Felipe
Ortiz de la Asociación de Ferroviarios de Valladolid; Don
Agustín Ruiz, Presidente de dicha entidad; Don Amando Valentín,
Secretario del Círculo Católico de Obreros de Valladolid
y Don Juan Antonio Llorente, diputado provincial católico;
don Benito Aguado, capellán del Patronato de niños
desamparados de Valladolid; el Sr. Cura Párroco de Boecillo
don Juan Añíbarro; el Rvdo. P. Nevares y finalmente
el Sr. Director Espiritual.
Hubo representaciones de los Círculos Católicos de
Valladolid y de Boecillo y de la prensa católica de Valladolid.
Honró también con su presencia todos los referidos
actos el Excmo. Sr. D. Antonio Jalón, Senador del Reino por
Valladolid.
El Excmo. Sr. Cardenal Arzobispo de Valladolid, en sentida y atenta
carta leída por el Sr. Presidente, excusó su asistencia
por impedírselo las obligaciones imperiosas de su cargo pastoral.
A las nueve de la noche, tuvo lugar una función teatral en
la que por vez primera demostraron sus excelentes cualidades artísticas
varios socios aficionados, los que desempeñaron a la perfección
sus respectivos papeles cómicos. A dicha representación
teatral asistieron los socios y sus familias, juntamente con los
forasteros, existiendo tal concurrencia que algunos no pudieron
penetrar en el salón por hallarse, lo mismo que el escenario,
completamente invadido de público.
Se hizo la rifa de un reloj despertador, regalado a la Sociedad
por Doña María Martínez, residente en esta
villa.
Durante la noche, se dispararon multitud de cohetes y lucían
en la fachada principal y en el interior una caprichosa iluminación
eléctrica.
Y en prueba de ser verdad todo lo anteriormente consignado en el
acta anterior, lo firmamos en Laguna de Duero a diez de diciembre
de mil novecientos catorce.
Sebastián Gutiérrez (Presidente) y Ambrosio Quintanilla.
(Secretario.)Archivo del Círculo Católico de Obreros
y Empleados
El
Círculo Católico pone en marcha una caja de socorros
mutuos y una escuela nocturna para obreros.
Entre los fines del Círculo Católico se encuentran la
instrucción de sus asociados y el socorro mutuo. En 1910, la
sociedad crea su propia caja de socorros mutuos, entrando en vigor
desde el primero de abril de ese año. Para allegar fondos,
incrementarán la cuota, pagando cada socio una peseta mensual
entre los meses de mayo y octubre, quedando en cincuenta céntimos
el resto del año. La capacidad de captación de nuevos
socios crecerá rápidamente y esto va a permitir alcanzar
importantes remanentes en sus arcas, que llevarán a la sociedad
a pensar en un uso provechoso de los mismos. Nace así la citada
Caja, con el objeto de auxiliar a los socios enfermos, ancianos imposibilitados
o familias de socios difuntos.
La ayuda por enfermedad se fijará en una peseta diaria,
pudiéndose disfrutar durante un máximo de treinta días;
y cincuenta céntimos diarios durante veinte días más
si la enfermedad no hubiese remitido. La so-ciedad fija en su reglamento
una serie de condiciones para hacerse acreedor a las ayudas, tendentes
a evitar fraudes. Entre otros mecanismos de verificación de
la necesidad de la ayuda, está el nombramiento de unos visitadores
que, por orden del presidente, visitan periódicamente al imposibilitado
para comprobar su evolución. Están excluidas de ayuda,
entre otras enfermedades, las ocasionadas por abuso de bebidas, imprudencia
temeraria, las provocadas por "mano airada " y las enfermedades
secretas.
Los visitadores acuden semanalmente al domicilio del enfermo, haciéndole
entrega de la ayuda que le corresponde cada semana.
La ayuda por ancianidad se fijará en dos pesetas con cincuenta
céntimos mensuales, en los casos en que la edad, a partir de
setenta años, imposibilite la actividad laboral.
En caso de fallecimiento de un socio, se puede conceder una ayuda
máxima de veinticinco pesetas, atendiendo al estado de necesidad
de la familia y a la antigüedad del socio difunto.
El Círculo
Católico pone en marcha la Escuela Nocturna.
Junto al socorro mutuo, otros serán los campos, importantísimos,
que cubrirá la sociedad; entre ellos está el de la instrucción
de los socios. El Círculo de Laguna pondrá en marcha
la Escuela Nocturna para sus socios jornaleros en noviembre de 1909;
allí las gentes humildes que habían abandonado la escuela
para trabajar tendrán la oportunidad de aprender las primeras
letras cada día, al regreso de su jornada en el campo.
El tiempo de ocio también será atendido por el Círculo,
que dispone de un salón, primero ubicado en una casa arrendada,
por la que pagaba cinco pesetas mensuales, y luego en su propio edificio,
donde los socios pueden echar la partida, montar su tertulia, leer
o tomarse un refresco, guardando siempre la buena compostura y ateniéndose
a las normas que fija el reglamento de gobierno interior del salón
de recreo, para proporcionarles "
recreos honestos en sus
horas de descanso "; cerrándose rigurosamente a las diez
de la noche.
Los
socios tienen derecho a velatorio
A parte de las contribuciones asistenciales y educativas que convierten
al Círculo en una institución pionera social y culturalmente
en Laguna, esta sociedad, como cualquier cofradía, funciona
como una hermandad donde los socios amparan al compañero fallecido,
intercediendo por él; velándolo en su adiós a
esta vida, acompañándolo en el sepelio y encargando
misa funeral por todos los socios difuntos. Como las cofradías,
el Círculo Católico tiene su patrón, San José,
al que honra el 19 de marzo con misa y comunión de obligado
cumplimiento para todos los socios y un convite de refresco y bizcochos,
además de la rifa de un cordero.
Los actos religiosos, velatorios y acompañamiento del cadáver
en un entierro son, igualmente, de obligado cumplimiento, conllevando
multa la ausencia en los mismos.
La consolidación definitiva de la asociación se pondrá
de manifiesto cuando se embarque en la compra de un solar en la calle
Sol, donde llevará a cabo la construcción de un edificio
de dos plantas para sede de la asociación. El préstamo
de 10.000 pesetas efectuado por el socio Policarpo Cuesta Orduña,
a un interés del 5%, sin duda, dio un impulso definitivo al
proyecto, que a finales de 1914 era ya una realidad.
Archivo del Círculo Católico de Obreros
y Empleados de Laguna. Libro de Actas y Reglamento.
El Círculo
Católico pone en marcha una cooperativa de consumidores
La cooperativa de consumidores será otro de los proyectos del
Círculo. El tema se planteó en la junta celebrada el
26 de diciembre de 1910, proponiéndose la emisión de
cuotas voluntarias para constituir dicha cooperativa; no hubo acuerdo,
por lo que fue paralizado el proyecto. Al año siguiente volvió
a proponerse el tema; uno de los asistentes a la junta justificaba
su utilidad en que los socios "...pudieran encontrar alguna baratura
en los artículos de primera necesidad, consiguiendo de esta
manera hacer menos costosa la vida en la localidad". Se creará
en esta ocasión una comisión encargada de sacar adelante
el proyecto, que se pondrá en marcha a partir de marzo de 1912,
cuando se decide aportar 800 pesetas del fondo de la asociación
para constituir dicha cooperativa, bajo la denominación de
Cooperativa Católica de Consumo. Esta creación coincide
con el gran impulso de la afiliación, que sube un 68% ese año,
pasando de 83 hasta 139 socios. Se creará la figura del repartidor,
encargado de administrar los productos de la cooperativa, destinados
al abastecimiento de los socios, incluyendo tanto productos de consumo
como simientes para la labranza, entre ellas, alubias y patatas. El
almacén y tienda de la cooperativa se ubicarían inicialmente
en la calle de Enmedio.
La vida de la cooperativa será corta, desapareciendo a los
once años de su creación. En 1920, comienza a sufrir
las consecuencias de su mala gestión. El déficit empieza
a convertirse en una losa por el creciente número de deudores
y la ineficaz gestión de los repartidores, que acumulan déficits
contra sí de difícil justificación (en algún
caso llegan a acumularse en un mes déficits de hasta 11.000
pesetas, cantidad equivalente al valor de las entradas que registraba
el libro de caja en un mes normal). Los repartidores irán siendo
sustituidos uno tras otro, sin que el déficit termine de desaparecer.
Reunida la junta directiva en marzo de 1920, reconoce "el estado
precario en que se encuentra la cooperativa", atribuyendo la
responsabilidad de esa situación al re-partidor. Unos meses
después, se declara abiertamente que es "...totalmente
imposible y ruinoso para la sociedad que continuara como Repartidor
el que lo era en esos momentos...", admitiendo que "...no
reúne las condiciones de celo y subordinación necesarias
para la buena marcha de la tienda". Finalmente, el repartidor
fue destituido, pero los sucesivos repartidores que ocuparon el puesto
posteriormente no consiguieron enderezar la situación ni restañar
el descrédito en que estaba cayendo la sociedad. El volumen
de compra de mercancías y el de ventas caen en picado en 1922.
En esas condiciones, la cooperativa ve el final de sus días
en 1923, cuando es traspasada como negocio a Mariano Escudero por
691 pesetas.
La experiencia, a pesar del fracaso final, ha sido realmente positiva.
Labradores y jornaleros laguneros han sabido darse un sistema de abastecimiento
de productos en condiciones ventajosas sin depender de intermediarios,
demostrando una capacidad de iniciativa y una madurez encomiable que
no empaña la nefasta gestión de sus últimos años
de existencia. En sus años más activos, llegó
a registrar en el libro de caja por encima de las 120.000 pesetas
anuales en el capítulo de entradas por venta de mercaderías
( años 1919 y 1920), lo que demuestra la positiva respuesta
que encontró entre los laguneros socios del Círculo.
Archivo del Círculo Católico. Libro de Actas.
"Historia de Laguna", en Nuevo Laguna
Textos tomados de "El Cronicón
de Laguna". J. Palomar.