
Jonás Ordóñez es el
dulzainero de Laguna, nacido y criado aquí. Hijo y nieto de dulzaineros,
se inició en el arte con su padre, como es habitual en tantos
músicos de este instrumento. Su abuelo tocaba todos los instrumentos
que caían en su mano: guitarra, acordeón, dulzaina, aunque
en palabras de Jonás, todos los tocaba mal. El padre de Jonás
mejoró la técnica aprendida del abuelo, tocando con el
tío Granizo, un peón caminero metido a dulzainero en sus
horas libres. Aprendió música con el sacristán
del pueblo, que era al tiempo organista. Y con los primeros ingresos
se compró una dulzaina cromática de ocho llaves. En los
años veinte y treinta, el padre de Jonás tocaba por los
pueblos con sus hermanos Jonás a la dulzaina y Antolín
a la caja. eran conocidos como "los Roquines". Tocó
también con dulzaineros de prestigio como Daniel Esteban y el
gran Agapito Marazuela. Jonás Ordóñez aprendió
con su padre, tocando con él en los años cincuenta. Luego
llegaron las orquestinas, y a los dulzaineros les tocaba entonces tocar
en los descansos o repartirse el tiempo con las orquestinas. Igual que
su padre, llegó a tocar con Agapito Marazuela, con el que trabó
una buena amistad. Tras un parón de 12 años, Jonás
volvió a coger la dulzaina en los años setenta. La tradición
musical de la familia Ordoñez se ha continuado con sus hijos,
que le han acompañado en los últimos tiempos en sus actuaciones;
aunque luego ellos han actuado por su cuenta. Su hija, Adelina fue la
primera dulzainera castellana; hoy, sólo toca en círculos
restringidos, entre sus amistades.
Jonás creó la primera escuela
de dulzaina de la provincia de Valladolid, en 1980, en colaboración
con el ayuntamiento de Laguna.
Actualmente, ha continuado la tradición
de la dulzaina con la fabricación artesana del instrumento, convirtiéndose
en uno de los escasos artesanos de este instrumento en España.
Su formación autodidacta no le ha impedido convertirse en un
reconocido artesano que sirve pipas de dulzaina a todas partes de España
y a países como Francia y Alemania.
Nos ha dejado la composición de "el
Charamugo", una pieza a medio camino entre una diana y unas "habas"
a la que muchos denominan simplemente "las habas de Laguna".
A lo largo del tiempo, Jonás ha ido
reuniendo una serie de piezas antiguas de instrumentos de musica popular
que le han permitido reunir una magnífica colección que
enseña gustosamente a las personas interesadas por este mundo.