El cirujano y sangrador

En el año
de 1641, Francisco Blanco, oficial de barbería "...pareció
en concejo público" e hizo postura al servicio de barbería
y cirugía del lugar de Laguna bajo las siguientes condiciones:
"...afeitará a cada vecino todo el año por cinco
reales y los labradores a media fanega de trigo pagado el agosto en
las heras y los cinco reales en dos tercias la mitad día de
Santiago de julio, la otra mitad a diez de febrero. Hará cada
sangría de los brazos por medio real y del tobillo a real.
Les hará cada ventosa seca a cuatro maravedís y sazada
a ocho maravedís. Las visitas hará de balde. Afeitará
a los hijos de los vecinos de balde...".
En 1706, Manuel
Agudo, barbero y sangrador del convento del Abrojo y de la villa de
Laguna y vecino de ella se obligaba "...asistir a los vecinos,
viudas y menores desta villa por un año... desde el día
de San Juan de Junio ... en que me obligo a afeitar, sangrar y echar
ventosas, sanguijuelas, visitar y asistir a todos los enfermos que
hubiere y a todos los casos de cirujía, no siendo de mano airada,
que esos se me han de pagar a parte y de todo lo demás me ha
de pagar cada vecino de esta villa con su familia veinte y dos reales
de vellón, y las viudas y menores a once reales cada uno...
además del salario me ha de pagar esta villa de los propios
y rentas de ella doscientos reales de vellón por todo el año".
Con Manuel Agudo se impone el sistema de iguala, con una cuota fija
que incluye todos los servicios. En posturas posteriores (año
1716) logrará además que el concejo le exima del pago
de tributos.
Texto: El Cronicón de Laguna, J. Palomar
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