El guarda del Prado
Boyal

En 1647, Pedro Ribas hacía
postura para participar en el remate de la guarda de los animales de
huelga en el Prado Boyal con las siguientes condiciones:
"Primeramente, que guardaré cada par de bueyes, yeguas o
mulas de arada a media carga de trigo y trece reales en dinero cada
par, y han de ser obligados los dueños de dichos bueyes a me
los entregar en cada par de bueyes una esquila o cencerro y estando
de este modo y se hicieren algunos daños los pagaré y
no siendo así los daños han de ser por cuenta de los dueños.
Que guardaré cada yegua, potro o mula o otra cabalgadura mayor
de huelga a real cada una cada mes y me las han de entregar, el tiempo
que anda el ganado en el prado, reatados o con grillos y el tiempo que
no anda dicho ganado en el prado, con trabos del pie a la mano...
Que guardaré las cabalgaduras menores, cuando sean burros de
sobre año de huelga a doce maravedís cada una cada mes.
Que guardaré los burros de trabajo no siendo cojudos a doce maravedís
cada uno cada mes, y dicho ganado que así va declarado de cada
cabalgaduras menores no siendo cojudos me los han de pagar que me los
entreguen que no.
Que estaré a recibir dicho ganado el tiempo que anda en el prado
a las pozas o a las eras y el tiempo que no durmiere en el prado lo
traeré por dichas pozas o eras a dicho lugar y los dueños
han de salir a recibirlo.
Que en vedando el prado, estaré a recibir dicho ganado al Cascajo
hasta las siete de la mañana, y lo volveré a traer a dicho
puesto al poner del sol y han de salir los dueños a recibirlo.
Que dormiré en el prado de este dicho lugar con dicho ganado,
excepto el ganado menor, desde el primero de mayo hasta el día
de San Miguel de septiembre, y habiendo algunas noches fragosas en dicho
tiempo, tengo de traer dicho ganado a encerrar a el lugar...
Que se me ha de dar luego que entre a guardar, para ayuda de mi sustento,
cada labrador que tuviese un par de bueyes, cuatro celemines de trigo...
Con pocas variaciones, el remate de la guarda de ganados se ha venido
repitiendo todos los años, con oscilaciones en los precios en
función de las cosechas recogidas por los labradores, y variaciones
en los períodos de veda del prado, que a veces se posponían
hasta el ocho de octubre.
Llegado el día de San Miguel, 29 de septiembre, o todo lo más,
la primera semana de octubre, el Prado Boyal quedaba vedado a los pastos,
para recuperarse hasta la siguiente temporada. Se arrendaban entonces
los pastos de invierno, en los eriales del término municipal,
desde el día de Todos los Santos hasta el día de San Marcos,
25 de abril. En éstos si se admitían ganaderos de otros
municipios, que pagaban un precio, dado también en remate. En
1722, varios vecinos de Simancas y La Cistérniga hicieron postura
a las hierbas comunes de invierno por 700 reales "...por traer
a pastar a Laguna seiscientas cabezas ovejunas... sin que puedan entrar
a pastar más que los ganaderos de esta villa..." , a parte
de los propios rematantes. Otros vecinos de la Cistérniga pujaban
al año siguiente, ofreciendo ocho cuartos por cabeza para meter
en los pastos de Laguna más de 500 ovejas
Texto: El Cronicón de Laguna,
J. Palomar.
Volver