El maestro

En 1590, el maestro
de primeras letras Francisco Fernández acordaba con el Concejo
de la aldea las condiciones por las que se obligaba a enseñar
a los niños del pueblo:
"Primeramente, que del Concejo me han de dar veinte ducados cada
año... y así mismo casa en que more y tenga la escuela
y tres carretadas de leña...
Más se han de obligar a darme, todo el año que yo estuviere
obligado a servir, cincuenta muchachos de escuela y si pasaren de
allí algunos meses o todo el año, que ellos ni otros
por ellos no me quitarán ni contarán cosa alguna sino
que el provecho sea mío y los precios de la escuela han de
ser a dos reales el de escribir y a real el de leer y el de contar
cuatro reales, y las pagas siempre adelantadas primero de mes.
Más que si algún tiempo faltaren algunos muchachos y
no me los cumplieren o pagaren, que yo no sea obligado a cumplir la
obligación.
Más que no consentiran otro maestro ni otra persona que enseñe
a leer, escribir y contar so pena de que yo no sea obligado a servir
y ellos a pagarme el año entero".
En 1724, las condiciones
habían empeorado y había que contentarse con el sacristán
para enseñar a los niños. El concejo acordaba: "...admitir
a Manuel de Olmos, sacristán de la iglesia parroquial de esta
villa por maestro de niños para la enseñanza de ellos
y así juntos... acordaron que se admitía al susodicho
por tal maestro de escuela para la enseñanza unión y
gobierno de dichos niños con que de cada uno de ellos exceptuando
doce pobres hayan de pagar por el que anduviere a leer un real cada
mes y por el que nduviere a escribir, dos reales por dicho mes y por
el que anduviere a contar, tres reales cada mes, y cada sábado
de la semana un cuarto de cada uno... y se acordó que los que
tuvieren muchachos que puedan ir a la escuela aunque no los envíen
los hayan de pagar...". Año
1724 .
Texto: El Cronicón de Laguna, J.Palomar.
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