El pescador
El aprovechamiento de la pesca en el Duero
se somete a postura pública. Con cierta frecuencia, es el propio
adjudicatario de la barca quien se hace con los derechos. Así
ocurría en 1668, cuando Sebastián Toribio, barquero,
junto con Agustín Vallelado, se hacía con el arrendamiento
de la pesca por 40 reales anuales. La adjudicación del aprovechamiento
de la pesca se refleja ya en las cuentas del concejo en 1578. En 1654,
la renta se fijaba en 918 maravedís (27 reales); aumentando
con posterioridad hasta los 40 reales mencionados.
Texto: El Cronicón de Laguna, J. Palomar
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